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Megan Rapinoe: las otras victorias de la mejor futbolista del mundo

Megan Rapinoe: campeona del mundo por la justicia social

Hay dos cosas sorprendentes en One Life (Una vida) las memorias de Megane Rapinoe, considerada una de las mejores futbolistas del mundo; lo poco que habla de fútbol y lo claro que tiene las cosas.

Ahora que está en el final de su carrera deportiva, quiere resaltar las causas a las que ha dedicado tanto tiempo y energía, la defensa de los derechos LGTB, la igualdad salarial en el deporte y los derechos de la población negra. Nunca un deportista de élite había levantado su voz por tantas injusticias, lo cual, como desgrana a lo largo del libro, le ha proporcionado muchos inconvenientes: una legión de “haters”, problemas con sus entrenadores y seleccionadores, amenazas de muerte, pérdida de negocios y hasta un enfrentamiento directo con el entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Con tanto en contra, solo se puede seguir adelante si tienes muy claro cuál es tu objetivo en la vida.

Salió del armario cuando nadie lo hacía en el mundo del deporte.  “Si eres una atleta prominente, hablar de tu sexualidad no es algo que hagas por ti sino por los demás”, comenta. A partir de ese momento se dio cuenta de que sus logros deportivos– Oro Olímpico 2012, dos Copas del Mundo, Balón de Oro y premio The Best- le facilitaban el altavoz necesario para hablar de injusticias sociales. Si en algún momento se ha cuestionado si mezclar política y deporte era lo adecuado, las dudas se despejaban pronto. “No podía imaginar ser una jugadora eficaz si no era también completamente honesta. Juego mejor cuanto más libre soy”.

 

«Jugábamos por la diversidad, la democracia y la inclusión. Por el derecho a ser diferente y ser respetadas. Por la igualdad de derechos, por la igualdad salarial y la gloria del deporte femenino”

 

Después llegó la lucha por la igualdad salarial entre hombres y mujeres. Leyendo el libro es imposible no preguntarse qué mecanismo perverso hace que los jugadores masculinos de la selección de Estados Unidos, 35 en el ranking mundial y cero títulos importantes en su haber, tenga una prima de 300 millones de dólares por premios mientras que las jugadoras de la selección, campeonas olímpicas, campeonas del mundo y con un sinfín de trofeos a sus espaldas solo tengan una prima de 30 millones. “Si al menos se hubiesen acercado a los 100 millones… “ dice una desconsolada Rapinoe al conocer la noticia. La jugadora recuerda que esto no se debe solo a que el negocio esté en manos de hombres, sino también en el hecho de que a las mujeres les cueste tanto demandar un salario justo. “Se nos ha socializado para que no formulemos demandas «egoístas». Podemos apelar a nuestras familias o hablar en nombre de una causa o una campaña, pero si solo estamos exigiendo lo que nos corresponde por nuestro propio trabajo, somos susceptibles de ser consideradas avariciosas”.  

 

La última batalla que está dando Rapinoe, y posiblemente la más dura, es su defensa del movimiento Live Blacks Matter. Su gesto de hincar la rodilla cuando sonaba el himno de su país le ha valido el rechazo de una buena parte de sus compatriotas. “Exponerse es duro, pero vale la pena. No creo que nadie que se haya implicado con algo, dando la cara, lo haya lamentado jamás. Es empoderante, y resulta inspirador”. Podría parecer que todo esto ha distraído a Rapinoe de su papel en el deporte, pero, como ella misma apunta, “cuando quieras que pierda, voy a intentar ganar aún con más ahínco”.  Y así pasó en el Mundial de Francia de 2019, tras su enfrentamiento via twitter con el entonces inquilino de la Casa Blanca. El equipo salió unido como una piña a ganar la final. “Ya no estábamos jugando solo por Estados Unidos. Jugábamos por la diversidad, la democracia y la inclusión. Por el derecho a ser diferente y ser respetadas. Por la igualdad de derechos, por la igualdad salarial y la gloria del deporte femenino. Jugábamos para dejar claro que ganar no equivale a pisotear a nadie sino a hacer lo posible por ayudar a los demás”. Cuando el árbitro pitó el final del partido, las gradas del estadio—60.000 personas—eran una sola voz rugiendo “¡Igualdad salarial, igualdad salarial!”.

Escrito por Emma Brooks, en One Life no encontrarás grandes lecciones sobre fútbol, pero sí lo mejor que nos enseña el deporte; que hay victorias mayores que ganar un mundial.

 

«No podía imaginar ser una jugadora eficaz si no era también completamente honesta. Juego mejor cuanto más libre soy»

 

Rapinoe en seis frases

-Aprendimos una cosa: no puedes pelear por algo mientras te preocupas por si vas a gustar a los demás o no.

-Se puede compartir, ayudar y formar parte de la comunidad y también estar orgullosa y disfrutar del éxito. Sin reservas y sin pedir disculpas. Extiende los brazos y reclama tu espacio.

-Exponerse es duro, pero vale la pena. No creo que nadie que se haya implicado con algo, dando la cara, lo haya lamentado jamás. Es empoderante, enseña a confiar en una misma y resulta inspirador

-¿Cómo queréis que sea la historia de vuestras vidas? ¿Preferís que alguien la cuente por vosotras, en lugar de hacerlo vosotras mismas?

-No hay nada mejor que ganar, excepto ganar cuando sabes que vas a hacer buen uso de esa victoria

-Las deportistas femeninas son recompensadas por lo que ya han conseguido, mientras que a los hombres se les paga por lo que puedan hacer en el futuro. Nosotras debemos probar nuestra valía; a ellos les basta con prometerla

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