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“La montaña me aporta una fuerza sana y mucho poder de decisión”

Luisa Méndez, escaladora e ingeniera de automoción

Es la única gallega que ha logrado coronar la Nose de El Capitán, en el Parque Yosemite, de California; y la mujer que ha encadenado una mayor dificultad en Budiño (Pontevedra), toda una leyenda en la escalada española y toda una referente para las que vienen detrás. Comenzó a subir montañas en su época universitaria hace casi treinta años y se imagina así al menos otros veinte más. En los ratos libres que le dejan los picos, es ingeniera de automoción. El alpinismo le ha enseñado a no poner límites en cualquier cosa que se plantee, pero también a saber retirarse a tiempo cuando las condiciones se ponen difíciles. En sus sueños se mezclan el deseo de culminar nuevas paredes en Pirineos, los Alpes y Canadá y, por supuesto, en Budiño, su tierra.

¿Cuándo y por qué empiezas en la escalada?

Llevo escalando más de 25 años. Empecé en la universidad. En mi entorno había amigos que escalaban y un día uno nos llevó con él. Ese día se despertó un gusanillo que tenía en la cabeza desde pequeña -uno de mis tíos era escalador y me contaba muchas aventuras e historias-. A partir de ahí empecé a buscar actividades en la universidad y entré en un club de montaña.

Y te enganchaste…

Lo tuve clarísimo. Tenía que dosificar un poco cuándo escalaba y cuándo estudiaba, pero me motivaba a mí misma pensando que cuando tuviera un trabajo dedicaría todo mi tiempo libre a escalar.

“La montaña me da la sensación de no tener límites para lo que me proponga”.

¿Qué te aporta la montaña?

Me aporta mucha fuerza y, sobre todo, el creer que no hay límites en cualquier cosa que se me pase por la cabeza para hacer.

¿Te motiva igual que te motivaba antes?

Me motiva igual que cuando empecé. Todo mi tiempo libre y todas mis vacaciones estoy buscando un hueco para hacer esta actividad. Sobre todo, porque también me gusta mucho estar en la montaña, fuera de la ciudad, fuera del cemento y lo disfruto muchísimo. Aparte está la parte social que tiene, el compañerismo, la camaradería, realmente es un estilo de vida que me encanta.

Eres la única gallega, y de las pocas españolas, que han alcanzado la cumbre de El Capitán, en el Parque de Yosemite, en Estados Unidos. ¿Puedes contarnos cómo fue la experiencia?

Hacer cumbre en El Capitán y culminar la Nose en el Parque de Yosemite, en Estados Unidos, fue un reto importante. Estuvimos cuatro días en la pared para hacer cumbre. Me hacía mucha ilusión escalar allí y surgió la oportunidad con un equipo de gallegos.

Junto a Yosemite, ¿de qué otros logros estás más orgullosa?

De una vía que hice en el Parque de los Bugaboos, en Canadá. Y de las escaladas en Budiño, en Vigo. Soy la única mujer que ha conseguido subir dos de sus vías más difíciles

¿Has tenido referentes femeninos en la montaña?

Sí, la primera que conocí fue Chus Lago, una alpinista de Vigo, una gran emprendedora, que se fue sola a la Antártida. Y luego he tenido un referente femenino en la escalada que se llama Lynn Hill, una americana que adoro y siempre ha sido mi ídolo. Es una persona que me inspira muchísimo y que tuve la oportunidad de conocer haciendo escalada. Me encanta su forma de vivir y su forma de enfrentarse a la vida y a las situaciones, como persona que es capaz de hacer lo que se le ponga por delante.

Pero tú misma eres una leyenda de la escalada en Galicia. ¿Te sientes referente?

Me siento referente para las chicas jóvenes que están empezando a escalar. Disfruto mucho y me gusta compartirlo. Me siento referente en la escalada tradicional, más que en la deportiva.

¿Encuentras diferencias entre hombres y mujeres en la escalada?

Ellos son más competitivos y muy orgullosos, y nosotras más seguras y vamos sobre todo a disfrutar del momento. Pero no he sentido un trato diferente o que tuviese menos oportunidades por ser mujer o la única entre hombres. Lo que echo de menos es subir con más mujeres, pero no las encuentro.

¿Qué sientes cuando estás ahí arriba?

Una energía muy especial, mucho poder de decisión, una fuerza muy sana, que es fundamental en mi vida y que no tendría si no escalase. Y sobre todo la vitalidad que te da estar al aire libre, entre flores, pájaros, el cielo…

¿Te hace mejor persona la montaña?

Sin lugar a dudas. En la montaña he aprendido a compartir, a tolerar las experiencias más duras, a valorar que hay situaciones peores. De forma positiva he aprendido a ser muy serena y estar en el aquí y el ahora. Soy mucho mejor persona porque considero que valorar las situaciones sin estrés te hace mejor. Además, los viajes con otros, el conocer otras culturas, te hace ser más tolerante, te enseña a adaptarte.  Hay algo curioso además, en la montaña, soy más sociable, sonrío más, a pesar de que te exige mucha concentración, soy feliz.

¿En algún momento sientes miedo al enfrentarte a una montaña?

Enfrentarme a una montaña no me da miedo. Sí es verdad que me gusta planificar lo que voy a hacer, disponer de toda la información posible para sentirme segura y con confianza y para valorar si está dentro de mis capacidades hacerlo.

¿Y has tenido algún momento en el que hayas pensado si salgo de esta lo dejo?

No he sentido nunca el suficiente miedo como para abandonar la escalada. He vivido momentos raros, en los Alpes la cosa se puso muy fea, las condiciones no eran buenas, pero yo quería seguir y seguir, hasta que al final decidimos abandonar. Lloré cuando nos dimos la vuelta, pero luego me sentí muy orgullosa de haber tomado esa decisión, los que siguieron lo habían pasado fatal. 

Eres ingeniera de profesión. ¿Cómo compatibilizas tu trabajo con la pasión por la montaña? 

Soy directora de calidad y de medioambiente, y básicamente saco tiempo los fines de semana para hacer las actividades que hago en la montaña escalando y entreno dos o tres días a la semana. Me sienta de maravilla para la cabeza y para el cuerpo.

La escalada se está poniendo muy de moda en Galicia. ¿A qué crees que se debe?

En mi opinión, la sociedad cada vez se da más cuenta de que hacer actividades fuera de la ciudad y en entornos naturales, da descanso al cuerpo y es muy sano para la cabeza. Y también considero que es una actividad donde realmente competimos con nosotros mismos y nos da mucha fuerza, mucha seguridad y mucha confianza. Yo tengo una profesión muy intensa y pienso que la mayoría de las veces soy capaz de llevarla a cabo gracias a la fuerza que me dan las actividades que hago en la montaña.

Llevas unos cuantos años viviendo en Pamplona, pero vuelves a menudo a Galicia a escalar. ¿Qué relación tienes con los montes de tu tierra? 

Galicia sigue siendo mi cuna, mi entorno preferido de escalada y de fisuras, una de las modalidades que más me gusta. Vivo en Pamplona desde hace doce años, pero en Galicia tengo mi entorno escalador, social y mis mejores amigos.

Cuesta mucho encontrar mujeres con las que hacer ascensiones en la montaña”.

Estás comprometida con lograr una mayor visibilidad de las mujeres en la montaña, ¿por qué crees que es necesario que se den a conocer los logros femeninos en las cumbres? 

Cuesta mucho encontrar mujeres con las que hacer ascensiones, por eso me gusta destacar los logros femeninos, porque somos personas que estamos ahí desde siempre y seguiremos estando cada vez más. Nos gusta que se nos reconozca dentro de este ámbito. Desde distintos grupos, como el Consejo Deportivo Superior (CDS), queremos dar visibilidad a las mujeres e invitarlas a que se empoderen, que sepan que ellas pueden tomar sus propias decisiones y hacer sus propias rutas, sin tener que depender siempre de un novio o amigo.

Para ello también te estás formando…

Actualmente estoy haciendo técnico deportivo de montaña. Quiero que dentro de la formación de guía de escalada y de montaña estemos también las mujeres y que demos oportunidades a las nuevas generaciones, que vean un entorno donde hay mujeres en todos los aspectos de la actividad que hacemos, no solo practicando sino en la enseñanza y apoyando a las nuevas escaladoras, en las competiciones, en los equipamientos. Realmente somos iguales y escalamos hombres y mujeres con técnicas diferentes y es interesante que también estemos en todos esos entornos las mujeres dando nuestra opinión.

¿Qué te queda por hacer en escalada?

Tengo dos sueños, otra pared en Bugaboos, Canadá, y seguir conquistando Budiño.

Tienes 54 años y sigues muy activa en la montaña. ¿Hasta cuándo te ves subiendo cumbres? 

Pues me veo subiendo cumbres hasta que venga ese billete de ida sin billete de vuelta.

Fotos: © Ofelia de Pablo y Javier Zurita/Hakawatifilm para Indómitas.

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