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“La mejor decisión fue volver a entrenar después de ser madre”

Teresa Portela, piragüista gallega, primera española de la historia en disputar seis Juegos Olímpicos

Volverá a hacer historia en unos días. Los Juegos Olímpicos de Tokio serán sus sextas Olimpiadas después de participar en Sidney, Atenas, Pekín, Londres y Río. Es la primera española de la historia en competir en tantos JJOO y una de las más laureadas. También es una de las pocas deportistas olímpicas que ha vuelto a competir después de ser madre. A lo largo de su carrera deportiva, ha ganado 32 medallas entre Campeonatos del Mundo y Europeos (15 en Mundiales y 18 en Europeos) y cinco diplomas olímpicos. Tras tres décadas compitiendo asegura que “nunca pensó que podría estar 24 años en la élite deportiva”, pero conserva la ilusión del primer día. Para ella lo importante es tener claro el objetivo y perseguir la recompensa que dice que siempre merece la pena. En el trabajo es hormiguita, entrena duro y vive los días uno a uno, lo que no impide que una de las palabras que más repite sea “disfrutar”. Disfrutar con lo que una hace. Teresa Portela lo pasa muy bien remando. Y eso se nota.

¿Cómo te sentiste con la clasificación para Tokio?

Súper contenta. En el 2019 para obtener la plaza para los juegos de Tokio, tenía que quedar entre las cinco primeras en el campeonato del mundo y quedé tercera. Tenía por delante un sueño: poder estar en mis sextos Juegos Olímpicos y representar a España. Un reto difícil pero que me ilusiona mucho. Han sido meses de entreno duro, pero cuando tienes por delante un objetivo así y además quieres disfrutarlo, los entrenamientos se hacen más llevaderos.

¿Cómo te iniciaste en el piragüismo?

Cuando tenía nueve años, una amiga del colegio me comentó que ese verano iba a ir a aprender a andar en piragua con su hermana mayor en el club. Me gustó su plan, hablé con mis padres y pasé también el verano en la playa aprendiendo. Después, lo que me motivó a seguir en invierno fue el grupo, éramos muchísimos niños y lo pasábamos muy bien.

Me motiva ser cada día mejor, e intentar luchar conmigo misma para mejorar y luchar por las primeras posiciones».

Imagino que el piragüismo en invierno es duro por las condiciones climáticas, ¿qué es lo que te engancha?

El piragüismo es un deporte duro, pero también es un deporte muy bonito. Te sientes libre, estás al aire libre, en la naturaleza. Tiene la cara B, y es que no solo se entrena en verano, y hay inviernos muy duros. De mucha lluvia, granizo, frío… Pero soy de las que piensan que si tienes claro cuál es el objetivo, al final la recompensa vale la pena. Sé que va a haber días duros, entrenamientos que cuestan más, pero tengo que pasar por ellos para llegar en buenas condiciones al objetivo que sea, un campeonato del mundo o unas Olimpiadas.

Lo que me motiva es ser cada día mejor, e intentar luchar cada día conmigo misma para mejorar y luchar por las primeras posiciones, si es posible.

¿Qué tipo de habilidades, capacidades necesitas en piragüismo?

Equilibrio, coordinación, fuerza y resistencia, sobre todo en mi distancia: 200 metros. Es una prueba muy explosiva. Es la más rápida que hay. Es la distancia más corta y es fundamental la fuerza y la velocidad.

¿Cuándo te visualizaste compitiendo y pensando en los Juegos Olímpicos?

De los primeros años solo tengo el recuerdo de jugar, ir al club, estar con los amigos, nadar en la playa. Después ya recuerdo las primeras competiciones en las que fui quedando en buenas posiciones. El momento decisivo llegó cuando en categoría infantil, con 11 o 12 años, supe que si quedaba entre las primeras gallegas en las competiciones, tendría una beca para ir al Centro de tecnificación deportiva, de Pontevedra, donde podría dedicar más horas al deporte y podía crecer como piragüista. Ese fue el primer paso para dedicarme profesionalmente. Las victorias en competiciones grandes llegaron luego de sopetón, porque no era algo que viera a mi alcance. Con 18 años, siendo junior, fui representando a España en el campeonato de Europa Junior y ahí conseguí la plaza para mis primeros Juegos. Fue una alegría muy grande.

Pero con 14 años creo que ni sabía qué eran unos juegos olímpicos.

Es muy positivo que las mujeres puedan realizar deporte, que no tengan que romper barreras siempre e ir abriendo camino sino que ese camino esté abierto para todas las niñas que vienen detrás».

¿Cómo se percibe a la mujer en la alta competición?

Según van pasando los años, el papel de la mujer se ve más normalizado en el deporte, sobre todo en el competitivo. Hace muchos años, extrañaba más ver a una mujer haciendo deporte o en una competición. Últimamente, se ven más mujeres en cantidad y en resultados. En los Juegos de Londres y Río, el número de mujeres participantes ya era casi igual al de hombres. Y eso es muy positivo, que las mujeres puedan realizar deporte, que no tengan que romper barreras siempre e ir abriendo camino sino que ese camino esté abierto para todas las niñas que vienen detrás.

Desde fuera, el piragüismo se ve como un deporte en el que no se hace mucha distinción entre hombres y mujeres, ¿ha sido equilibrado desde el primer momento?

Creo que sí. Nunca sentí esa discriminación que suele haber en otros deportes por ser mujer, no me he sentido cuestionada ni señalada. A nivel económico, la desigualdad se ve más. En el piragüismo, nos regimos por resultados deportivos, no por ser puntuado. Así, si eres primera, eres primera, y tienes tu beca, seas hombre o mujer, y si eres séptima, eres séptima. Creo que es lo más justo, que se valore por el resultado, por el trabajo que uno ha hecho y que no se tengan en cuenta otro tipo de consideraciones.

Jamás imaginé que iba a estar 30 años realizando mi deporte, ni 24 años en la élite».

¿Has tenido referentes femeninos en el ámbito del piragüismo?

La verdad es que no. Iba entrenando, pendiente de mí, de a dónde quería llegar cada día. Jamás imaginé que iba a estar 30 años realizando mi deporte, ni 24 años en la élite. Siempre fui de pasos de hormiguita. Es verdad que cuando entré en el equipo nacional, mi referencia fue Belén Sánchez, que era mayor que yo y la mejor a nivel nacional. Poder entrenar con ella y que no me viera como una rival, fue una lección muy grande y positiva.

Pero para llegar donde estás, seguro que has tenido que romper barreras o algunos moldes…

En algunos sentidos, sí. En España, llegada una edad, las chicas que querían ser madres tenían que poner punto final a su carrera deportiva. Yo fui madre y opté por continuar. También con mi edad me encuentro con comentarios que me molestan, por ejemplo que me digan “tienes 39 años, cómo sigues si ya tienes 39 años”. O cuando vienen y me dicen “estás haciendo 200 metros, es una prueba de velocidad y tú tendrías que hacer prueba de resistencia”. ¿Pero por qué? No me guío por lo que me digan, ni por estudios, ni por estereotipos; me guío por mí misma, por lo que estoy entrenando, por las series que hago, los segundos, las ganas que tengo de sacrificarme y competir, sé que estoy competitiva y que estoy para estar en un campeonato del mundo y para luchar por una medalla. Y ya está.

¿Quién te ha apoyado en todo este camino?

Mucha gente. Los primeros, mis padres, que el día que les planteé ir al club con 9 años me dijeron que sí o cuando me dejaron decidir con 14 años ir al Centro de tecnificación, que significaba estar internada. Me dijeron “vete, prueba, si te gusta bien, si no estás a gusto te vuelves y ya está y no te quedes con esa duda”. Sabían que me hacía mucha ilusión y me había esforzado mucho para llegar ahí. Junto al apoyo de mi familia, ha sido fundamental el del Club, el de mi entrenador, de los compañeros… A día de hoy el apoyo de mi marido, que está conmigo, que lo vive tan intensamente como yo, él fue también deportista de élite y sabe lo que es y lo que significa, el esfuerzo y todo el sacrificio. También me he sentido siempre apoyada por la Xunta de Galicia.

Has defendido mucho que las mujeres puedan ser madres y continuar compitiendo, ¿cómo es ser madre en un deporte de élite?

Siempre quise ser madre pero nunca encontraba el momento. Después de los juegos de Londres, no quise posponerlo más. Me quedé embarazada en el 2013. Al principio tuve dudas sobre si continuaría después o no por cómo me quedara a nivel físico y emocional. Pero siempre pienso “si tienes dudas, hay que seguir para adelante y no tomar una decisión rotunda”. El embarazo lo llevé muy bien y seguí entrenando para mantenerme bien y evitar perder la forma y la masa muscular. Fue la decisión acertada, porque me recuperé súper rápido y apenas estuve un año parada.

Las dudas siguieron cuando tuve a la niña en brazos, no quería separarme de ella, pero tenía que ir a entrenar. Eso fue duro. Me daba pena todo lo que había aprendido, entrenado y todo lo que había conseguido. Venía de quedar cuarta en un campeonato del mundo y sentía que mi carrera deportiva aún no había llegado a su fin y quería seguir formándome y creciendo a nivel profesional. Eso me decantó a seguir e intentar vivir la maternidad compaginando y conciliando. Fue muy duro volver a coger otra vez el ritmo, la forma y, sobre todo, fue durísimo a nivel emocional separarme de la niña, pero fue la mejor decisión. A día de hoy, mi hija de siete años disfruta de poder venir a las competiciones y vive el deporte en primera línea. Probablemente con el tiempo se sienta privilegiada de poder disfrutar de esto.

Fue una recompensa inmensa poder estar en el campeonato del mundo, con mi marido y mi hija allí, conseguir la plaza y sentir que lo habíamos conseguido sin renunciar a nada».

Entonces, ¿cuántos meses después de tener a la niña fuiste a los siguientes JJOO?

A los 16 meses de dar a luz. Fui al Campeonato del Mundo de Milán donde obtuve la medalla de bronce que me daba el pase a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (2016). Fue una recompensa inmensa poder estar en el campeonato del mundo, con mi marido y mi hija allí, conseguir la plaza y sentir que lo habíamos conseguido sin renunciar a nada. Lo disfruté muchísimo.

Vayamos a Tokio. ¿Qué sensación te dan estos Juegos?

Para un deportista, los Juegos Olímpicos son el mayor evento deportivo. El mundo está durante un mes centrado en su celebración. La sensación de estar representando a tu país a ese nivel es tremenda. Y disfrutarlo desde dentro, estar en la villa olímpica, con todos los deportistas, estar sentado al lado de gente que siempre ves en la televisión y que nunca tienes acceso a ella. Es una sensación preciosa, muy increíble.

Este año soy consciente de que la situación va a ser rara, porque no vas a tener la libertad de movimiento y de compartir con otros. Pero es ya positivo que se puedan celebrar, garantizando la salud de todos, y que estos juegos no se queden en el aire.

¿Qué esperas deportivamente de estos juegos?

A nivel profesional, desde hace unos años, me gusta no solo el resultado sino disfrutar de todo el camino. Te das cuenta de que pasan los años y puedes decir “este año quedé quinta, este año quedé tercera, este año…” pero al final, lo que dura más en el tiempo y en el recuerdo es todo ese proceso y es fundamental disfrutarlo y que con el paso de los años tengas recuerdos positivos. El trabajo para llegar es duro y te juegas cuatro años, e incluso toda tu carrera deportiva, en esos 39 segundos que dura la prueba. Pero pretendo disfrutar y dar lo mejor de mí y quedarme con la sensación de que lo di todo, aunque quede séptima.

Si nos centramos en los medios de comunicación, sientes que ha crecido el interés por el piragüismo, o en general es un deporte que salvo en los campeonatos del mundo o clasificatorios, no se le da demasiada atención.

Ha mejorado. Es más mediático, pero comparado con otros no tiene tanta repercusión, y eso que tenemos resultados más que demostrados, muchísimas medallas, para que sea reconocido a nivel nacional. Es fundamental darle cabida a todos los deportes y no centrarse en uno o dos, porque darle repercusión también es ofrecer la posibilidad a los niños que vienen detrás, de que vean el gran abanico que tienen para elegir.

¿Cómo te preparas mentalmente para la competición? ¿Haces algún tipo de meditación, yoga?

La verdad es que no. No tengo ayuda externa. Leo muchos libros. Me encanta leer, todo tipo de lecturas. A veces leer también te ayuda a conocerte mejor, a conseguir pautas. Si de un libro sacas una frase, un algo que te sirva para motivarte, pues ya ha merecido la pena. Todos tenemos un dialogo interno con nosotros mismos y cuando estoy en la piragua hablo conmigo misma e intento que ese discurso sea positivo.

Y con las compañeras de equipo y las personas con las que entrenas, ¿cómo es la relación?

Siempre depende del tipo de personas con las que des en cada momento. Nosotros estamos compitiendo todo el tiempo, porque solo se pueden clasificar algunos, y eso hace que haya muchos momentos de crispación, descontento. Cada uno está luchando por lo suyo y alguno va a quedar fuera. Ahora mismo estoy compitiendo con una chica portuguesa, que es mi rival en los Juegos y, cuando lleguen, ganará ella o ganaré yo.

¿Estáis entrenando juntas en la preparación? ¿Competís en la misma prueba?

Sí, y se llama como yo, Teresa Portela, es portuguesa y rema la misma prueba que yo, el K1-200. Me pidió entrenar conmigo y nos está yendo muy bien. Entrenar día a día con ella me hace mejorar. Ella es muy buena. Tener una proa al lado, te hace mejorar.

¿Qué le recomendarías a una niña o a una joven que quiera ser piragüista?

Lo que le diría a mi hija: “independientemente de lo que hagas, lo que vayas a hacer, hazlo bien e intenta ser mejor cada día. Y, sobre todo, disfruta”. Que aproveche y disfrute todas las posibilidades que le da el piragüismo y cualquier otro deporte, se va a relacionar, a conocer gente, a hacer amigos, le va a dar la posibilidad de viajar. Sin descuidar la formación académica. Se pueden hacer las dos cosas y da tiempo para todo. Es cuestión de organizarse y de prioridades.

Ahora que dices lo de la formación, tú eres fisioterapeuta…

Tengo la carrera de Magisterio y el grado en Fisioterapia. En mi casa me inculcaron que tenía que sentir estudiando. Y yo también sentí esa necesidad. Nunca esperé que mi carrera deportiva fuera a ser tan larga, y estoy encantada con ello, pero cuando acabe trabajaré de fisio. Mi marido y yo tenemos un centro de fisioterapia en O Grove.

Con el tiempo me di cuenta de que trabajar con angustia no te lleva a nada y hay que sacar la parte positiva».

Me encanta oírte decir siempre las palabras «disfrutar», «disfrute».

Llegar hasta aquí es muuuucho trabajo, no solo entrenar físico, también cuidarte, descansar, comer bien, es mucho, mucho, mucho… Y estás compitiendo todo el tiempo, con tu compañera de al lado, en la competición nacional porque si no ganas, te quedas sin ir al campeonato de Europa, y si en el campeonato del mundo, no quedas entre las cinco primeros, te quedas sin ir a los Juegos… Estás continuamente en tensión y viéndote expuesta a que te pueda pasar cualquier cosa y que, a pesar de todo el trabajo que llevas realizado, de repente te quedes sin nada. Con el tiempo me di cuenta de que trabajar con esa angustia no te lleva a nada y hay que sacar la parte positiva. Hacer la lectura de manera diferente. Pensando que es fundamental pasar por eso para que finalmente venga la recompensa. Y disfrutarla. Pero evidentemente es todo trabajo, no hay ningún secreto.

Un deseo para tu carrera profesional…

Deseo verme en Tokio, en mis mejores condiciones físicas y mentales, y luchar por la oportunidad de dar lo mejor de mí. Y ojalá pueda verme en otra final olímpica.

¿Te consideras indómita?

No, me considero una persona normal que tengo mi trabajo y que lucho por ser cada día mejor.

Fotos y video: ©Teri Portela.

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