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Investigadora, inventora y fundamentalmente curiosa

Maitane Alonso Monasterio

Con 16 años empezó a crear una máquina de conservación de alimentos, con 18 años la perfeccionó y hoy cuenta con premios nacionales e internacionales, imparte conferencias, tiene su propia empresa y le da su nombre a un asteroide. El MIT y la NASA ya se han fijado en ella. La vizcaína es una de las grandes promesas de la ciencia en este momento.

Maitane Alonso (Bilbao, 2001) es estudiante de medicina en la Universidad del País Vasco. Cuando termine, quiere ser oncóloga y trabajar tanto en investigación como en prevención.

Dice que desde pequeña “no ha parado de hacer preguntas” y que afortunadamente su familia le alentaba a ello. Está convencida de que toda persona “tiene un investigador dentro” y por eso su búsqueda de respuestas es incesante.

Su desbordante curiosidad e inquietud le llevaron a convertir dos circunstancias familiares cotidianas en un invento que promete generar cambios en el mundo: una máquina de conservar alimentos.

Una barbacoa familiar le llevó a investigar y a averiguar que un tercio de los alimentos producidos en el mundo se desperdicia, según el último estudio de la FAO, y que cada año enferman unos 600 millones de personas por ingerir comida en mal estado, según la OMS; asimismo, unas zapatillas malolientes de un familiar le dieron la pista sobre cómo usar calor para matar microorganismos. Todo ello, llevó a Maitane Alonso, estudiante de 16 años, con conciencia mdioambiental y disposición para la ciencia, a investigar para reducir esa pérdida de alimentos.

Su desbordante curiosidad e inquietud le llevaron a convertir dos circunstancias familiares cotidianas en un invento que promete generar cambios en el mundo: una máquina de conservar alimentos.

«Toda persona tiene un investigador dentro»

Maitane Alonso

Una barbacoa familiar le llevó a investigar y a averiguar que un tercio de los alimentos producidos en el mundo se desperdicia, según el último estudio de la FAO, y que cada año enferman unos 600 millones de personas por ingerir comida en mal estado, según la OMS; asimismo, unas zapatillas malolientes de un familiar le dieron la pista sobre cómo usar calor para matar microorganismos. Todo ello, llevó a Maitane Alonso, estudiante de 16 años, con conciencia medioambiental y disposición para la ciencia, a investigar para reducir esa pérdida de alimentos.

En solo tres años, creó una solución que alarga la vida útil de los alimentos. Se trata de un sistema de envasado con aire tratado. Su invento no solo hace que la comida dure más tiempo, sino que reduce el uso de productos químicos en la conservación y el uso de plásticos. Tiene beneficios sanitarios pues contribuye a reducir las enfermedades causadas por alimentos en mal estado y es un método más barato que los métodos de conservación actuales, lo que supone un ahorro para la industria y los hogares particulares. Es un método sostenible.

Su invento, perfeccionado con los años, gracias al apoyo fundamental de su familia, le ha valido a Maitane Alonso importantes reconocimientos nacionales e internacionales.

Mujer y ciencia

Maitane es pura energía, pura ilusión. Su indomitez no plantea ninguna duda porque el camino hasta aquí no ha sido tan fácil como parece. Sobre todo porque, salvo por su familia a quien agradece su esfuerzo en cualquier oportunidad, el apoyo que ha recibido ha sido escaso.

«Para mí lo más importante era no rendirse a pesar de los obstáculos que pueda llegar a haber en el camino».

Maitane Alonso

Me siento la persona más afortunada del mundo, ya no solo por dedicarme a lo que me apasiona sino por haber encontrado un campo de estudio que me apasiona”.

Para Maitane, que dedica buena parte de su tiempo a la divulgación científica y a inspirar a jóvenes para encontrar vocaciones STEM (en carreras de ciencia y tecnología), es una cuestión de estereotipos. 

Si eres mujer y joven, las oportunidades son menores. Señala que no es un problema de que no haya referentes en ciencia y tecnología, el problema es que no tienen apoyo y mucho menos visibilidad.

«No se trata de que todas las chicas estudien ingenierías sino de que haya una igualdad de oportunidades, que las mujeres tengan las mismas herramientas para dedicarse a lo que les apasiona”, asegura Maitane.

Para ella, ”humanizar la ciencia y la tecnología» es el gran reto de esta década. 

Reconocimiento nacional e internacional

Para conocer la trayectoria de Maitane, nada mejor que hacer un recorrido por los premios que ha recibido y los concursos en los que se ha presentado. El empeño, ilusión y pasión que pone en la investigación y la invención la definen sobre todas las cosas.

En el ámbito nacional, el primer premio lo recibió en su ciudad en el certamen vasco Zientzia Azoka de Elhuyar con un prototipo pequeño y casero. A este siguieron galardones en el Exporecerca Jove, la feria más importante de ámbito nacional, y una presentación en una exposición en Chile, donde entró en contacto con representantes de la NASA que vieron su máquina.

Cuando regresó empezó a darle vueltas a la idea de que el problema de desperdicio de alimentos por su caducidad no se limitaba solo a los hogares sino que también afectaba a las grandes empresas. Y empezó a trabajar en una segunda versión que tuviera un uso comercial e industrial.

Este trabajo lo inició a la vez que sus estudios de medicina en la Universidad del País Vasco (UPV). Aquí contó ya con algún apoyo de la Universidad, alguna empresa y de su ayuntamiento. Anteriormente solo su familia y su propio trabajo habían sufragado los gastos de sus inventos.

Con la nueva versión mejorada, se volvió a presentar a Exporecerca Jove, en Barcelona, donde en mayo de 2019 volvió a ganar y obtuvo el premio de la Sociedad Catalana de Biología y el reconocimiento de Intel ISEF.

Maitane Alonso, tras recibir el galardón del MIT. © Fotos de Maitane Alonso.

Con estos reconocimientos consiguió el pase para participar en la Intel ISEF (Intel International Science and Engineering Fair), el mayor campeonato del mundo de ciencia y tecnología, organizado por el MIT (Instituto de Tecnología de Massachussets), en Arizona (Estados Unidos).

En la edición 2018-2019, el proyecto de Maitane Alonso consiguió el primer premio en sostenibilidad de la Arizona State University y el segundo premio en la categoría de microbiología. Como premio especial, el MIT ha dado su nombre a un asteroide.

La maquina la ha patentado “porque es algo que puede tener un impacto social y mejorar la vida de la gente y quería protegerlo para que esté disponible para el conjunto de la sociedad” y ha creado su propia empresa: Innovating Alimentary Machines.

Maitane Alonso lo tiene claro: ”humanizar la ciencia y la tecnología» es el gran reto de esta década.

Maitane Alonso, la joven que ha cautivado a la NASA con su máquina para conservar alimentos. ©Efeminista

Fotos de portada e interior © Maitena Alonso.

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