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«Hay que ser indómita para dedicarte al fotoperiodismo»

Ofelia de Pablo, contadora de historias para cambiar el mundo

Muchos de los que nos seguís conocéis su trabajo. Siempre a medias con Javier Zurita, la otra mitad de Hakawati Film, Ofelia de Pablo es la encargada de poner imagen a las Indómitas que hemos presentado desde nuestros inicios. Es especialista en documentar temas sobre medio ambiente y derechos humanos y ha cubierto temas tan peligrosos como la trata de mujeres para explotación sexual, las condiciones laborales de esclavitud en los invernaderos de Almería y el uso de la violación como arma de guerra en Guatemala para medios tan prestigiosos como The Guardian, la BBC o National Geographic. De pequeña soñaba con viajar y contar historias. Ahora, que ya ha pasado por más de 70 países con su cámara, espera algo más de su trabajo: que ayude a cambiar las cosas.

¿Qué contestas cuando te preguntan a qué te dedicas?

Que soy fotoperiodista y documentalista y lo que hago es contar historias, lo que ahora llaman storytelling, historias para cambiar el mundo.

 ¿Y qué te lleva a elegir esta profesión?

Cuando era pequeña soñaba con viajar y contar historias por el mundo, conocer todo lo que pasa alrededor y qué mejor que una cámara de fotos, descubrir todos esos rincones y sobre todo conocer a toda esa gente. Estudié periodismo, en la facultad conocí la fotografía y me di cuenta de que la cámara era un pasaporte para empezar a hacer realidad esos sueños.  Me di cuenta de que si tienes un trabajo normal, no tienes vida suficiente para llegar a mil sitios, es más fácil si conviertes tu pasión en tu trabajo.

“Para mucha gente somos los ojos en lugares a los que nunca van a ir“

Ofelia de Pablo

Has cubierto temas muy dolorosos, muchos de ellos relacionados con explotación de mujeres. ¿Es duro enfrentarte a estas cuestiones?

Lo más duro de este trabajo a veces es que tienes una historia delante de gente que está sufriendo mucho y a ti te gustaría tener una varita mágica para ayudarles y no la tienes, pero a través de tu cámara intentas darle visibilidad. Yo me di cuenta pronto de que no solo quería contar historias, quería que sirvieran para algo, que ayudara a cambiar las cosas

¿Y cuál es la parte amable de este trabajo?

Lo mejor es conocer a gente maravillosa que te descubre realidades que estarían muy lejos de tu mundo. Un día estás viendo lobos, otro día estás en el otro lado del mundo documentando una realidad diferente. Y eso a mí me parece maravilloso.

¿Sabes cuál ha sido el mejor momento de tu carrera?

Hemos vivido muchos. Ahora estamos en un momento muy dulce, porque el documental que hicimos para WWF, Sharing the Land, sobre la convivencia de los lobos y el ganado ha ganado un premio en el Wildscreen Festival, conocido como los óscars del medioambiente. Pero para nosotros lo importante es ver que nuestro trabajo sirve para algo, unos meses después de la presentación del documental, se prohíbe en España la caza del lobo. Y entonces sientes que nuestro trabajo ha servido para algo, hemos puesto nuestro granito de arena.

¿Es complicado volver a hacer vida normal cuando vuelves de tratar temas como la trata de mujeres?

Todas esas historias acaban formando parte de ti. Tú estás aquí para contarlo y tienes que vivir con esas dos realidades. Vienes de hacer un reportaje sobre las mujeres que han sido violadas en Guatemala y estás de cañas con los amigos y tienes que aprender a convivir con esos dos mundos. Saber que lo que haces puede ayudar a cambiar algo, te ayuda.

Y esos amigos, tu familia, ¿entienden bien a lo que te dedicas?

Tenemos muchos amigos que se dedican a esto también. Al principio, la gente que no es de la profesión te ven como una aventurera, que viajas. Pero cuando escuchan las historias de derechos humanos, les da la vuelta a la cabeza. Porque, aunque se diga que estas historias no importan, no es verdad, a la gente le importan, quieren que les cuentes cómo viven, por qué ha pasado…. Tú eres sus ojos en sitios donde ellos no van a ir nunca.

“Las chicas necesitan referentes para que se produzca el cambio que necesita toda la sociedad”

¿Tienes un consejo para un joven de 18 años que quiere hacer lo mismo que tú?

Que no es fácil ser freelance y lanzarte a tus propios proyectos, pero es un mundo apasionante, maravilloso y estamos en un momento estupendo porque ahora hay un montón de plataformas y canales y tienes muchas herramientas a tu alcance, como las cámaras de vídeo, para ayudarte a contar esas historias.

¿Ser mujer te lo ha puesto más difícil en esta profesión?

Hay muchas mujeres que han abierto un gran camino haciendo temas de conflicto y conservación, no es un campo en el que la mujer no haya aparecido hasta ahora. Estas pioneras han abierto grande sendas que ahora nos resulta mucho más sencillo transitar. Es cierto que no hay tantas como hombres y necesitamos que se visibilicen, porque las mujeres están haciendo un trabajo increíble pero no aparece en la misma proporción que los hombres. Las chicas necesitan referentes para que se produzca el cambio que necesita toda la sociedad.

¿Y cuáles fuero tus referentes?

Hay muchas, pero Christine Spengler me cambió totalmente. Hasta ella las coberturas de guerra se centraban en las batallas y los destrozos, pero la forma de  Spengler de narrar los conflictos, yendo más allá y contando el verdadero sufrimiento que hay detrás, hizo que yo quisiera dedicarme a esto.

¿Es distinta la mirada de la mujer documentalista de la del hombre?

No es tanto una cuestión de género como de personas. Hay gente más sensibles a una determinada mirada y gente más sensible a otra. Que sean hombres o mujeres creo que al final es indistinto. Es cierto que en algunas situaciones tienes mayor facilidad para acercarte a la historia siendo mujer, por ejemplo cuando hemos hecho un documental en Guatemala sobre las mujeres que sufrieron la violación como arma de guerra, nos resultó más sencillo conmigo, porque a ellas les es más fácil contar esa historia a una mujer, te ven más cercana. Pero creo que es un trabajo que un hombre que tenga esa sensibilidad también puede hacer.

Tu socio y compañero de trabajo, Javier Zurita, es también tu pareja. ¿Es fácil compartirlo todo y a veces de forma tan intensa?

Fácil no es, pero hemos encontrado un equilibro. En una profesión tan individualista hemos aprendido a trabajar en equipo. Es difícil domar tu ego y ceder, aprender a ser objetivo y reconocer que lo del otro es mejor que lo tuyo. Pero eso te hace crecer. Y eso es lo que va a triunfar; los equipos de trabajo, porque cada vez se tiende más a la multiplataforma y uno solo no puede hacerlo todo.

En tu tiempo libre, escalas, corres, esquías… ¿es placer o es entrenamiento para el trabajo?

Yo he hecho deporte desde siempre, la fotografía y el periodismo han ido paralelos; hago bicicleta, esquí, escalada. Me gusta y me viene bien para el trabajo, viajar es cansado y esto me ayuda a estar en forma. Quizá va también con mi carácter.

¿Carácter indómito?

Hay que ser indómita para dedicarte a esto, sí. Hay que pelear mucho, tener mucha energía y muchas ganas de cambiar las cosas para, día tras día, luchar para visibilizar todas estas historias.

«Para trabajar en equipo hay que domar el ego, ceder y reconocer que lo del otro es mejor que lo tuyo».

Fotos y vídeo: ©Hakawatifilm. Ofelia de Pablo y Javier Zurita.

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