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“Egipto siempre se cuenta desde el punto de vista de los faraones, hay que contar la historia de las mujeres”

Teresa Bedman, egiptóloga y codirectora del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto

A los ocho años decidió que quería ser egiptóloga e hizo realidad su sueño, en una disciplina en la que hasta hace bien poco mandaban los hombres. Fue la primera mujer española en liderar un equipo en una excavación en Egipto. Actualmente, Teresa Bedman codirige la Misión Arqueológica Española en el proyecto «Amn-Hotep Huy Vizier», a cargo del Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, en la zona de Asasif, Luxor, Egipto. Ha descubierto tres enterramientos intactos. Y se ha especializado en la mujer egipcia porque hasta ahora la historia solo se ha contado desde la perspectiva de los faraones.

Te enamoraste de la egiptología a los ocho años. ¿Qué tiene esta profesión que tanto te enganchó?

Es un sentimiento muy difícil de describir, pero solo te voy a decir que la primera vez que llegué a Tebas, la actual Luxor, sentí que llegaba a casa. Por eso no puedo estar mucho tiempo sin venir aquí, y cada vez paso más tiempo en Egipto que en España.

Durante los meses duros del confinamiento por la COVID, yo solo pensaba en los cielos tebanos, en el río Nilo, en los amigos y compañeros que tenemos aquí y que cada día nos enviaban mensajes para saber si todos estábamos bien. Y suspiraba y pensaba ¿volveré?

Cuando investigaba sobre el Antiguo Egipto, me di cuenta de que solo se contaba la historia desde el punto de vista de este o aquel faraón”.

¿Por qué te has especializado en la mujer egipcia?

Porque me di cuenta de que cuando investigaba sobre el Antiguo Egipto, solo se contaba la historia desde el punto de vista de este o aquel faraón. Por otro lado, en las tumbas y en los templos los personajes aparecen siempre junto a su madre y sus esposas, lo que dice lo importante que era para ellos este vínculo femenino. Además, había algo que me resultó muy curioso, en la religión las diosas son superiores a los dioses.

Cuéntanos, ¿cómo es un día normal en tu trabajo?

Nos levantamos muy pronto, a las 4:45 horas, desayuno, y a las seis de la mañana ya estoy en la excavación para empezar la jornada. Junto con el doctor Francisco Martín-Valentín, los arqueólogos, restauradores, documentalistas, antropólogos, discutimos el plan de trabajo del día y empezamos.

¿Qué es lo mejor de tu trabajo?

A medida que vamos excavando se nos van revelando las páginas de un pasado muy glorioso para la historia de Egipto y de la Humanidad. Lo mejor es poder llegar a comprender y a entender a los antiguos egipcios.

“Para mí lo peor es ver que la codicia del ser humano es tan antigua como la humanidad”.

¿Y lo peor?

Para mí lo peor es ver que la codicia del ser humano es tan antigua como la humanidad. Cuando excavas y te encuentras los cuerpos expoliados, despojados de sus vendas, de sus amuletos, de todas las creencias que esta gente tuvo, por las manos de gente impía. No podemos saber a ciencia cierta cuándo fueron violadas y expoliadas las tumbas, pero eso da igual, alguien lo hizo. El caso es que les han despojado de sus creencias y eso da mucha pena, ver los huesos desmembrados, los cuerpecitos de los niños, como si fuesen muñecos rotos.

¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento hasta la fecha?

En Egipto se descubren muchas cosas, pero enterramientos intactos hay muy pocos, de ahí la importancia de nuestros descubrimientos. El yacimiento en el que estamos trabajando es el del Visir Amen-Hotep Huy (AT-28, en la necrópolis de Asasif, en Luxor), una tumba de unos mil metros cuadrados, con más de ocho metros de restos arqueológicos. Dentro de la capilla de la tumba del Visir, en el 2013, encontramos un cuerpo de inscripciones con la confirmación de la corregencia entre Amen-Hotep III y su hijo Amen-Hotep IV. La corregencia entre estos dos reyes era una vieja cuestión egiptológica desde hace casi 100 años. Con este descubrimiento, se zanjó esta cuestión.

En 2014 también descubrí un enterramiento intacto de una Cantora del Dios Amón de Tebas. Este sarcófago ya está restaurado, se encuentra en el Museo de Luxor y va a formar parte de una gran exhibición que se inaugura en diciembre y que ha sido auspiciada por la Embajada de España en El Cairo. Yo creo que la Cantora de Amon está feliz de quedarse en la antigua Waset, cerca de los lugares en los que vivió y sintió.

Y en 2015 hallamos otro enterramiento intacto, en este caso el de un sacerdote del Dios Amón de Tebas llamado Anj-ef-en-Jonsu.

Al hilo de esto, en noviembre de 2020 se produjo otro hallazgo relacionado con este último enterramiento y la recuperación en Luxor del sarcófago intacto de Anj-ef-Jonsu. ¿Nos puedes contar un poco en qué consiste y lo que significa?

Junto al sarcófago, descubrimos una tumba totalmente intacta, con todo su ajuar funerario. Estaba en unas excelentes condiciones de conservación. Una de las cosas que más nos llamaron la atención, por la sensibilidad que transmite, fue encontrar encima del sarcófago, depositada cuidadosamente, una guirnalda de flores. ¡¡Fue un segundo mágico!!

En abril de 2021, una misión arqueológica egipcia anunció el hallazgo de la mayor ciudad antigua encontrada en el país, que ha permanecido oculta bajo las arenas de Luxor desde hace 3.000 años. Vendría a ser el mayor centro administrativo e industrial de la época, un barrio donde se encontraban trabajos cotidianos de panadería, cocina, así como una zona residencial. Tú estuviste entre las primeras personas en visitar la que han llamado “Ciudad Perdida”, ¿qué sentiste al verla?

Sí, efectivamente, fuimos invitados por el doctor Zahi Hawass y fue todo un privilegio visitar un yacimiento que aún nos va a dar muchas sorpresas. La ciudad en la antigüedad se llamó Per Hai y fue la ciudad de Amen-Hotep III. Esta parte que se ha localizado, por lo que pude ver, puede pertenecer a un momento muy concreto del reinado de este rey: el Jubileo del año 37. Pues así nos lo dicen las inscripciones de las jarras de comida, bebida, etc. Y nos toca muy de cerca, pues pertenece al mismo rey y periodo de nuestra tumba. De hecho, el Visir Amen-Hotep Huy fue Visir de Amen-Hotep III. Pero, como digo, en los próximos meses va a dar muchas sorpresas. Hay que estar atentos.

En pleno siglo XXI, ¿aún nos queda mucho que aprender del antiguo Egipto?

Sí, muchísimo, la verdad. Cada descubrimiento nos deja asombrados. Nosotros ahora, al mismo tiempo que excavamos, estamos restaurando la Tumba del Visir Amen-Hotep Huy. Y cada día nos quedamos asombrados de la precisión de los relieves que estamos restaurando, de cómo contorneaban los jeroglíficos y del hecho de que cada uno de ellos son exactos en sus medidas. Es asombroso.

Eres jefa de una misión, en una disciplina en la que hasta hace bien poco mandaban los hombres. ¿Cómo reaccionan tus compañeros, especialmente los locales, cuando ven que una mujer les va a comandar?

La verdad es que no hay problema con los compañeros egipcios. Llevo mucho tiempo excavando en Egipto, desde el año 2000, y muchos de ellos llevan con nosotros desde entonces, y no hay problema alguno.

Tenía un sueño y lo he hecho realidad”.

A los ocho años, ¿te planteaste que podrías no llegar a cumplir tus sueños por el hecho de ser mujer?

No, nunca. Tenía un sueño y lo he hecho realidad.

¿Qué le aconsejarías a una chica joven que quiera ejercer tu profesión en Egipto?

Primero, que se forme en España. Es muy importante la formación académica. Y después, venir a Egipto a continuar formándose en alguna excavación, y aunque no es fácil, no es imposible.

¿Tuviste modelos o referentes para dedicarte a la arqueología? ¿Te inspiraba especialmente alguien?

Pues en un principio, no, pero era lo que me gustaba desde pequeña, siempre tuve muy claro que quería dedicarme a la egiptología, pero llegar hasta aquí no fue fácil. Tuve paciencia, te vas formando poco a poco. Y tuve la gran suerte de que en mi vida se cruzó el que hoy es mi esposo, el doctor Francisco Martín-Valentín, y me ayudó a llegar hasta aquí.

¿Te inspiró especialmente alguien?

Aparte de mi esposo, me inspiró mucho la doctora Christiane Desroches Noblecourt, egiptología francesa que trabajó en El Valle de las Reinas. Ella me inspiró para que investigara sobre el papel de la mujer en el Antiguo Egipto.

Una siempre se imagina un trabajo como el tuyo como una especie de aventura en desiertos y zonas remotas. ¿Es fácil compatibilizarlo con la vida personal y familiar? 

En mi caso es muy fácil, pues mi esposo, el doctor Francisco Martín-Valentín, es también egiptólogo. Llevamos trabajando en diferentes tumbas desde hace 21 años y ambos dirigimos en la actualidad el Proyecto Visir Amen-Hotep Huy desde 2009.

¿Hay algo que te gustaría cambiar de esta profesión?

Que la sociedad española se diese cuenta de la importancia de esta profesión. Cuando vamos a pedir ayudas, a todos les encanta Egipto y o han viajado o han visto documentales. Pero siempre te dicen que Egipto les pilla muy lejos. Es un error pensar eso. Egipto está más presente en nuestra cultura y en nuestra vida de lo que pueda parecer. Les pongo el ejemplo de la Fiesta de Difuntos, los huevos de Pascua o los nombres tan comunes como Isidro, Isidoro, Isaura y Susana. Todos ellos vienen de Egipto y hay muchos más ejemplos.

¿Alguna vez te has sentido Indómita?

¡¡Cada día!!

Teresa Bedman, egiptóloga, en una de las excavaciones que dirige en Luxor, Egipto.

Fotografías y video: © Ofelia de Pablo y Javier Zurita/Hakawatifilm.

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