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“Cualquier persona tiene el poder de transformar el mundo. Yo pinto muros”

Lula Goce. Artista urbana

Su obra se exhibe en calles de Estados Unidos, Alemania, Irlanda, Bélgica, Suecia, Italia, Austria, Francia, Portugal y Azerbaiyán. También en numerosas ciudades españolas como Barcelona, Madrid, Valencia o Murcia y, por supuesto, en muchos lugares de Galicia. A pesar de su larga trayectoria, todavía son muchos los que se sorprenden al ver a una chica subida en una grúa, lo que refuerza su teoría de que mujeres muralistas hay, pero tienen menos visibilidad. En sus trabajos, protagonizados en su mayoría por personajes femeninos, niños y niñas, abundan los motivos naturales y referencias a los bestiarios medievales en forma de monstruos o gárgolas. Ello se debe a su empeño en acercar lo salvaje a la propia naturaleza humana, pero también a la tremenda influencia que ejerce en ella el paisaje natural de puestas de sol en el que vive y que plasma en todos sus trabajos.

¿Cómo y cuándo surge tu vocación por el arte y por qué te decantas por el arte urbano?

Siempre me ha gustado pintar, desde pequeña. Estudié Bellas Artes y el tema del mural siempre me ha gustado. En todas las exposiciones que he hecho siempre he incluido mural, también he trabajado mucho en salas, en galerías, en museos y centros de arte. El gran salto al mural vino en 2015, en el North West Walls, en Bélgica. Y desde entonces no he parado.

Siempre tuve clarísimo que quería ser artista. Siempre me he visionado viajando, pintando y haciendo exposiciones por el mundo”.

Tienes obra en Nueva York (EEUU), Bélgica, Alemania, Suecia, Italia, Irlanda y en muchas partes de España, además de Galicia. ¿Alguna vez soñaste que tu arte llegaría tan lejos?

Creo que es importante visionarse cómo tú quieres verte en un futuro, y, obviamente, luego tratar de disfrutar llegando. Desde siempre tenía clarísimo que quería ser artista. Siempre me he visionado viajando, pintando y haciendo exposiciones por el mundo. A nivel profesional ese ha sido mi sueño.

En los últimos años ha cambiado mucho la percepción del arte urbano, y ha pasado de ser algo muy denostado a estar reconocido en las mejores ferias de arte. Sin embargo, hay mucha gente que aún lo considera algo poco formal. ¿Qué aporta el arte urbano a nuestras vidas y qué capacidad tiene de transformar el entorno?

El arte urbano es una herramienta tremenda para mover a la gente. Es un arte social, un arte popular, porque está ubicado en un contexto social, en lugares donde la gente vive y transita por ellos habitualmente. Forma parte de un entramado que tiene que ver con el urbanismo, con el crecimiento desmesurado de las ciudades, con el feísmo urbanístico y la deshumanización de esas ciudades. A nivel social es un motor de cambio porque produce una mejora en el espacio o trata de producir una mejora. Por eso hay una mayor responsabilidad por parte del artista, porque va a interactuar directamente con la vida diaria de esas personas, cuya interpretación depende de sus vivencias o de su imaginación.

“Yo soy mujer y obviamente tengo una visión femenina de la vida y luego mi trabajo es muy intimista”.

En casi todos tus trabajos las protagonistas son mujeres o niñas. ¿Pretendes lanzar algún mensaje a través de tus murales? 

Yo soy mujer y obviamente tengo una visión femenina de la vida y luego mi trabajo es muy intimista. Hablo de la naturaleza -siempre hay elementos vegetales, gárgolas, siempre la idea de la naturaleza externa e interna-, y del sentimiento -lo que la emoción guarda en este sentido-, son como cápsulas poéticas un poco comprimidas.

Recientemente has pintado un mural en un centro escolar. Cuéntanos un poco la historia del mural…

El mural que he pintado en Baiona, en el CEIP Fontes-Baíña tiene un significado muy emocional para mí, porque ha sido mi primer cole. El centro, a través de la dirección y del AMPA con una subvención, ha generado un proyecto súper bonito que se llama Igualdad, un mar de oportunidades y que tiene que ver con todo el tema de poder tener la misma opción de vida, de elección y de posibilidades en un futuro. ¡Y qué mejor sitio para expresarlo que un colegio!

El mural muestra a una niña, pero podría ser un niño, o lo que necesites, y lo que refleja es ese momento de asexualidad que hay en la vida de todo niño o niña, en que el sexo o las tendencias sexuales no están definidas y puedes ser lo que quieras. En el mural, la figura está rodeada de animales marinos de la zona de las Rías Baixas. Todos esos animales tienen que ver con el mar y con el trabajo de las mujeres, que son trabajos muy sacrificados y poco reconocidos.

Hay muchas mujeres muralistas, hay poca visibilidad y reconocimiento de las mujeres muralistas”.

Las mujeres seguís siendo minoría en el muralismo. ¿Cómo se ve el hecho de que sea una mujer la que se sube a una grúa y coge los pinceles?

Quiero puntualizar que hay muchas mujeres muralistas, hay poca visibilidad de mujeres muralistas, muy pocas que tengan un reconocimiento. Y es una pena, porque hay muchas que tienen un trabajo fantástico y que además aportan una visión diferente. Lo de ver a una mujer en la grúa la gente empieza a verlo cada vez con más naturalidad. A mí me ocurre ahora que mucha gente viene a verme exprofeso porque sabe quién soy, porque me sigue en redes o sabe que estoy pintando allí. Ahí es donde tú empiezas a generar un cambio de conciencia también en otras mujeres.

¿Y cómo te recibe la gente cuando llegas a pintar un mural en su calle?

Durante el proceso de un mural, sobre todo en un entorno urbano, en los barrios la gente al principio se muestra muy escéptica, porque realmente es una molestia, eres un elemento extraño dentro de su cotidianeidad y, además, les genera desconfianza que seas mujer. Siempre hay alguien que pregunta dónde está el hombre que está haciendo eso. Pero eso está cambiando. Y ahora veo gente que vienen a diario para ver cómo va avanzando y eso es muy bonito. Además, genera un cambio en la gente por querer embellecer, mejorar otros espacios visualmente.

Creo que el hecho de ser gallega y vivir aquí, en un entorno natural, al lado del mar, influye directamente en todo lo que yo proyecto en mis murales”.

Galicia es una de las comunidades con más muralistas de nuestro territorio. ¿Crees que tiene algo que ver con la tierra?

El paisaje invita a la reflexión. Yo creo que el hecho de ser gallega y vivir aquí, en un entorno natural, al lado del mar, influye directamente en todo lo que yo proyecto en mis murales, desde las tonalidades grises o los colores hasta a veces las posturas bucólicas y pensativas. Es casi con ese sentimiento de morriña o de saudade. Creo que está súper presente y que influye absolutamente. Además, Galicia es una maravilla a todos los niveles.

¿Tienes algún sueño o proyecto que te apetecería realizar?

Me apetecería poder llegar a un punto donde pudiese autofinanciar algunos proyectos y desarrollar algún proyecto comisariado. Poder desarrollar todo el proyecto, de intervención a gran escala, eligiendo también a otros artistas que considero que su arte mueve y tiene poder también de tocar a la gente.

¿Y dirías que los muralistas realmente transformáis el mundo?
Creo que cualquier persona tiene el poder de transformar el mundo. Tú interactúas en un espacio donde la gente interactúa contigo. Interactúas con la naturaleza, con tu entorno. Entonces, depende de cada uno elegir cómo transformarlo. Yo pinto muros.

Fotos: © Ofelia de Pablo y Javier Zurita/Hakawatifilm para Indómitas.

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